La pianista francesa Vanessa Wagner ha construido a lo largo de los años una cautivadora personalidad artística en la que el repertorio tradicional convive con la vanguardia. Y no solamente en el terreno clásico, con su aportación de versiones definitivas de Philip Glass, sino en universos musicales tan alejados de la convención como los de Ryuichi Sakamoto, Leo Ferré, Brian Eno o Moondog, el inclasificable músico callejero que predicaba su propia vanguardia en las calles de Manhattan. Más allá de épocas, escuelas y géneros, Wagner se expresa a través de diferentes lenguajes musicales que al final siempre convergen en un expansivo deseo de comunicar.