La obra de Célimène Daudet como solista de piano se adentra en muchísimos caminos. Podemos descubrir cómo es capaz de darle una ceremoniosa calma a las fugas de Bach y al mismo tiempo ver cómo aborda con una emocionante sinceridad los trabajos más complejos de artistas como Messiaen y Debussy. Pero el alcance de Daudet llega también a otras zonas menos transitadas, ya que ha dado protagonismo a compositores haitianos olvidados, impregnando sus interpretaciones de una sensibilidad única dentro del canon clásico europeo.