Pianista virtuoso, compositor, escritor e incluso pintor, ha sido su forma de interpretar lo que ha llevado a la fama a Hough. Su impresionante versatilidad revela una curiosidad voraz y un profundo conocimiento de la historia: no hay más que escuchar la engañosa facilidad con la que se mueve entre el vigor y la delicadeza en el Concierto para piano n.° 21 de Mozart y entre las luces y las sombras en el Vals de Mefisto n.° 1 de Liszt. Su talento innato a la hora de escoger repertorio se refleja en sus grabaciones en solitario, que presentan conexiones inesperadas e ilustran a la perfección la visión holística que el artista británico posee de la música.