El compositor y director de orquesta afroamericano William Levi Dawson es conocido por sus arreglos corales de espirituales, pero causó sensación con su Negro Folk Symphony, una obra que transmite elocuentemente la angustia de un pueblo arrancado de su tierra natal, aunque termina con un optimista sentimiento de esperanza.
Dawson fue uno de los muchos músicos negros inspirados por el compositor checo Antonín Dvořák, que durante su época como profesor en Estados Unidos en la década de 1890 instó a los compositores estadounidenses a encontrar su propio estilo nacional, inspirándose en las melodías folclóricas de los nativos americanos y la comunidad negra. Siguiendo sus pasos y apoyándose en la “Sinfonía del Nuevo Mundo”, Dawson compuso su propia sinfonía. Fue tan valorada por el público en el estreno de 1934 en Filadelfia que su director, Leopold Stokowski, la interpretó de nuevo ese mismo año en el Carnegie Hall.
Dawson ya se había ganado la admiración por sus numerosos arreglos corales de espirituales, cuyas exuberantes y expresivas armonías se originaban en el canto de los trabajadores afroamericanos y de sus antepasados esclavizados (el similar estilo armónico de Delius se inspiraba directamente en el canto de los trabajadores negros de los naranjales de Florida). «Ezekiel saw de Wheel» (1942), una obra compuesta un tiempo después del éxito de su sinfonía, es uno de sus mejores arreglos y tiene un estilo exuberante y una variedad de texturas corales que conjura a partir de las voces. Dawson era por entonces el director y fundador de la Escuela de Música del Instituto Tuskegee (actual Universidad Tuskegee), y había transformado el coro del Instituto en un conjunto de tal excelencia que fue invitado a actuar en 1933 en la gran inauguración del Radio City Music Hall, en Nueva York. También dirigió el coro del Carnegie Hall y de la Casa Blanca.
Dawson viajó mucho al extranjero como aclamado director coral y como investigador. Desde diciembre de 1952 hasta febrero de 1953, viajó por el oeste de África con una grabadora y registró más de 140 piezas de música folclórica indígena. A partir de este material, revisó su Folk Symphony, agregando auténticos ritmos africanos al primer movimiento, que puedes escuchar en la grabación que aparece en esta playlist.