Los ritmos latientes, las armonías líquidas y los experimentos electroacústicos de la compositora británica Anna Clyne se extienden a lo largo de una producción en la que caben conciertos para violonchelo, reflexivas piezas de cámara y explosiones orquestales del calibre de la exuberante “Masquerade”. Más allá de una búsqueda constante de nuevos lenguajes musicales, la naturaleza abierta de sus obras ofrece un punto de partida ideal para cualquiera que quiera adentrarse en el complejo universo de texturas, colores y atmósferas que bulle bajo sus melodías radiantes.