El nombre de Ottorino Respighi se asocia inmediatamente con la luminosidad mediterránea y la lírica expresiva de la música italiana. Orquestador excepcional, fue también uno de los primeros compositores meridionales capaz de sacudirse las limitaciones que imponía la prioridad absoluta de la ópera en el siglo XIX. Esta introducción se centra en clásicos como la Trilogía romana, las Ancient Airs and Dances, los Vetrate di chiesa, su Trittico Botticelliano o Gli uccelli. La música de Respighi requiere de sus intérpretes un virtuosismo muy especial, que aquí encarnan batutas del calibre de Riccardo Muti o Lorin Maazel.