La nostalgia que evoca el violín de James Buswell junto a la Royal Scottish National Orchestra o el nocturno en manos de Elizabeth Joy Roe nos recuerda que el invierno reina en uno de los meses más caprichosos del año. Aunque pronto la delicadeza de L’arpeggiata de Christina Pluhar y el ímpetu de las melodías sinfónicas nos hacen sentir la calidez y la profunda alegría de la incipiente primavera.