Tras relucir como solista en algunas de las filarmónicas más potentes de Europa, esta pianista ucraniana educada en Alemania se ha convertido en uno de los grandes valores de la música clásica contemporánea. Sus imaginativas y sentidas interpretaciones de maestros tan dispares como el romántico Schumann o el barroco Rameau demuestran su sorprendente versatilidad. Pero además ha participado en proyectos de jóvenes compositores como Damian Marhulets y ha dado rienda a su creatividad firmando palpitantes piezas propias, como su colaboración con el percusionista turco Murat Coşkun.