Con un tono y un timbre más oscuros y aterciopelados que los de la voz de soprano, la de mezzosoprano es una voz ideal para evocar personalidades complejas en la ópera, como las de mujeres con secretos oscuros o insaciable sed de venganza. En obras de oratorio y concierto, la mezzo aporta calidez y textura al cuarteto tradicional, situándose por debajo de la soprano y sobre el tenor, el barítono y el bajo.