La imponente figura de Joep Beving esconde tras su frondosa barba y sus más de dos metros de altura a uno de los más heterodoxos pianistas de los últimos años. Carente de formación clásica y casi incapaz de leer o escribir una partitura, este holandés pasó de tocar en la cocina de su casa el viejo Schimmel que heredó de su abuela a contar por millones las reproducciones en streaming de sus íntimas y minimalistas composiciones. Por eso no cuesta creer que consiguiese llamar la atención del sello Deutsche Grammophon tanto por su arrolladora popularidad como por la conmovedora honestidad con la que escribe e interpreta piezas tan emotivas como las que aquí hemos seleccionado.