“Quería conectar elementos de salud mental como la reflexión, la fortaleza o la atención plena con la música para piano”, explica el compositor y pianista canadiense Tony Ann. En su playlist, hay piezas que forman parte íntima de su vida musical, por ejemplo, la Reverie de Debussy que escuchó en su primera lección de piano. Otras, como el Impromptu en sol bemol mayor de Schubert, le han servido de bálsamo en momentos de zozobra. Lo que todas tienen en común es un espíritu expansivo en el que caben todas las emociones humanas. Guarda en tu biblioteca todo lo que descubras.