Cuando en 1904 el crítico alemán Oscar A. H. Schmitz se refirió a Inglaterra como “la tierra sin música”, su afirmación no podía estar más alejada de la realidad. No solo tiene una de las mayores tradiciones corales del mundo, también ha sido durante siglos un semillero para la innovación musical. Basta pensar en William Byrd, Harrison Birtwistle o Thomas Adès para darse cuenta. El veradero reto fue condensar tanto talento en una única playlist.