La música del compositor australiano Luke Howard evoca la vida misma, o lo que él llama “relaciones fragmentadas, recuerdos de la infancia y el paso del tiempo”. Howard estudió piano en su infancia, en los años 80, siendo evidente la influencia del instrumento en las melodías oscilantes que se elevan con las cuerdas de fondo. Sus piezas lentas (“Bower”, entre ellas) y álbumes como Open Heart Story revelan un ánimo introspectivo. La visión melancólica de Howard también incorpora gestos pop y las melodías brumosas del jazz, por ejemplo en Ten Sails, la fabulosa colección que grabó con la trompetista Nadje Noordhuis en 2015.