La línea que separa la música clásica del pop se difumina hasta desaparecer en la obra de la escocesa Anna Meredith. Antes de aterrizar en la escena indie, fue compositora residente de la Orquesta Sinfónica de la BBC y más tarde escribió cánones para percusión corporal y beatbox. Fascinada por la inmediatez del pop, a comienzos de los 2010 firmó piezas como “Orlok”, una estimulante combinación del minimalismo de Steve Reich con ritmos dance, y “Nautilus”, donde lleva los metales wagnerianos a territorios inéditos. El tapiz de melancólicas melodías de violonchelo y fulgurantes arpegios de sintetizador que forma “Moonmoons” puede ser el ejemplo más claro de cómo sus innovadoras fusiones suenan cada vez más orgánicas.