Pianista de talento excepcional, Prokofiev escribió cinco conciertos para piano que interpretó él mismo, aparte de ser un grandioso sinfonista. Emigró a Francia y vivió allí durante un tiempo, pero su regreso a la URSS estuvo marcado por las adversidades y por una tensión creciente en sus relaciones con las autoridades soviéticas. Su música brilla especialmente en sus trabajos más extrovertidos, pero obras como las sonatas para violín también llegan a lo más profundo del alma. Sus ballets también son piezas clave de su repertorio, siendo Romeo y Julieta su gran obra maestra.