Hay una obvia grandilocuencia en la música de este compositor, cuya carrera estuvo a caballo entre las eras victoriana y eduardiana. Él fue quien escribió la marcha Pompa y circunstancia, que ha sido la banda sonora de innumerables graduaciones. No obstante, el catálogo de Elgar no se limita al acompañamiento ceremonioso; otras composiciones, como sus conciertos, cantatas y sinfonías, le dieron el empujón desde la tradición clásica inglesa hasta el siglo XX. Aunque su importancia ha sido debatida, su influencia sobre varias generaciones de directores británicos es clara.