A finales de la década de 2000, Thibault Cauvin aterrizó en la escena con un talento que atravesaba épocas y tradiciones. El joven guitarrista es tan capaz de llevar aires populares a las transcripciones de Albéniz como de sumergirse en el swing clásico con su lectura de "Take the 'A' Train" de Ellington y Strayhorn. Su sensibilidad melódica y una técnica impecable son evidentes en versiones suaves y cadenciosas de clásicos de Scarlatti y Domeniconi, pero también en el jazz luminoso del compositor serbio-estadounidense Dusan Bogdanovic.