Finalizado el largo dominio de los compositores en la cima de la música clásica, la segunda mitad del siglo XX vio surgir como estrellas absolutas, repletas de prestigio y talento, a los directores de orquesta. En este sentido, pocos nombres gozaron de tanto reconocimiento como el neerlandés Bernard Haitink, uno de los grandes nombres contemporáneos de la música clásica. De impecable carrera, Haitink grabó exquisitas versiones de Mozart o Strauss, además de dirigir en vivo a algunas de las mejores orquestas de su tiempo. Esta lista es una prueba de su tremendo talento.