Canon y giga en re mayor

P. 37

Una línea de bajo aborda con timidez un tema de ocho notas que termina sosegadamente allí donde había comenzado. Por encima de ella, un violín se suma a la marcha mientras el tema se repite. Así comienza uno de los cánones barrocos más famosos, casi tan inmediatamente reconocible como Las cuatro estaciones de Vivaldi. Paradójicamente, muy poco se sabe sobre la composición del Canon y giga de Pachelbel, una obra híbrida en esencia. Su anclaje armónico muestra fidelidad a los repetitivos patrones de la chacona, mientras que, por encima de ella y escalonados en intervalos de dos compases, tres violines se persiguen entre sí, imitando los dos últimos lo que acaba de tocar el primero. Probablemente, la intención del compositor fuese la de superar una obra de estructura similar publicada por Heinrich Biber en 1696, aunque otras teorías más fantasiosas sugieren que esta fue un regalo de boda para su alumno Johann Christoph Bach, hermano mayor de Johann Sebastian. En cualquier caso, el canon mueve suavemente sus engranajes a medida que las notas se van haciendo progresivamente más cortas, antes de que la picardía rítmica y melódica invada un contrapunto aparentemente sencillo pese a su creciente complejidad. La pequeña y contagiosa giga, liviana y sin pretensiones, sirve para poner el efervescente punto final, aunque suele interpretarse con mucha menos frecuencia que el canon.

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