
- SELECCIÓN EDITORIAL
- 2017 · 3 pistas · 20 min
Concierto para teclado n.º 1 en re menor
BWV 1052
Es probable que Bach escribiera su Concierto para clavecín en re menor, BWV 1052 para la sociedad musical que se reunía en el café Zimmermann de Leipzig durante la década de 1730. Lo que distingue esta obra de sus otras piezas para teclado es el espacio que ofrece al solista para la improvisación y el virtuosismo. Quizás lo arreglase a partir de alguno de sus primeros conciertos para violín (hoy perdidos), pero su estilo es profundamente idiomático y se adapta con naturalidad a los registros del instrumento. El “Allegro” inicial gira alrededor de un dramático tema central que todos los instrumentos tocan al unísono y reaparece después en el clave y las cuerdas. El “Adagio” empieza y termina con un tema general sobre el que la mano derecha del solista dibuja filigranas melódicas antes del brillante “Allegro” final. En 1728, Bach reutilizó los tres movimientos en las cantatas 146 y 148, con el órgano en el papel solista. Sobre los conciertos para clave de Bach Bach y Handel, los dos pioneros del formato, comenzaron a escribir conciertos para clave de forma independiente, simultánea y casi accidental. Bach realizó un primer acercamiento con el Concierto de Brandeburgo n.º 5, componiendo durante la década de 1730 13 conciertos para uno, dos, tres y cuatro claves (BWV 1052-65), muchas veces a partir de sus propias partituras para violín y oboe. Es posible que él mismo tocara en público sus siete conciertos como solista, aunque que los cronistas contemporáneos dicen que sus hijos y alumnos eran a menudo los intérpretes para los conciertos que exigían más de uno.