
- SELECCIÓN EDITORIAL
- 1991 · 4 pistas · 47 min
Sinfonía n.º 3 en mi bemol mayor
Op. 55 · “Heroica”
Considerada la primera sinfonía de la era romántica, la Sinfonía n.º 3 de Beethoven está entre las favoritas del gran público. El compositor había descubierto la música de la París posrevolucionaria poco antes de componerla, cuyo nervio y vigor es evidente en el dinamismo, el rango emocional, las audaces disonancias y la extensión sin precedentes de la partitura. Atraído por la nueva política igualitaria surgida de Francia, le dio el sobrenombre de “Bonaparte”, pero borró la dedicatoria cuando Napoleón se proclamó emperador en 1804. “Ahora se convertirá en un tirano”, declaró furioso. La obra se estrenó al año siguiente con el sobrenombre de Eroica, compuesta, en palabras de su autor, para “celebrar la memoria de un gran hombre”. ¿Era este héroe el propio Beethoven y la sinfonía un viaje que culminaba en su triunfo artístico sobre su sordera? La invencible fuerza vital del primer movimiento contrasta con la “Marcha fúnebre” del segundo, cuya angustia vacilante ha puesto música a grandes conmemoraciones desde entonces y reapareció en las Metamorfosis que Richard Strauss escribió entre 1944 y 1945 como elegía a la Dresde devastada por la guerra. Al final, la tensa energía del “Scherzo” desemboca en las jubilosas variaciones finales. Como Napoleón, Beethoven había dado la vuelta a la historia.