Concierto para piano n.º 1 en do mayor

Op. 15

El año en el que compuso este concierto, 1795, fue excelente para Beethoven. Después de su traslado desde Bonn a Viena tres años antes para estudiar con Haydn, se sentía por fin preparado para lanzar su carrera como pianista y compositor con la publicación de sus tríos y sonatas para piano Opus 1 y Opus 2. Tras su estreno y numerosas interpretaciones realizadas por él mismo, la obra se publicó finalmente en 1801 con el título de Concierto para piano n.º 1, Op. 15. Se trata de una partitura juvenil y un vehículo perfecto para su prodigiosa interpretación pianística, con una estructura tradicional de tres movimientos (rápido-lento-rápido) de los cuales el primero es el más largo y complejo. El carácter militar de la apertura se equilibra con un segundo tema lírico, antes de que el piano entre en escena con una profusión de sofisticada figuración. Su exuberante virtuosismo culmina en una escala de octavas en cascada que anuncia el regreso del tema de apertura. La cadencia improvisada inicialmente por Beethoven es una de las múltiples referencias de las que disponen los pianistas modernos, aunque la más empleada es la que compuso en 1809 (el año del Concierto Emperador) con un estilo emocionante, pero claramente posterior. El movimiento “Largo” central mantiene un oasis de calma interior antes de que el rondó final muestre al compositor en su momento más alegre, con un buen humor que se extiende hasta el sorpresivo broche final de la orquesta.

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