
- SELECCIÓN EDITORIAL
- 2020 · 3 pistas · 30 min
Concierto para piano n.º 2 en si bemol mayor
Op. 19
Cuando Beethoven presentó este concierto para su publicación en diciembre de 1800, no mostró mucho aprecio por él y llegó incluso a calificarlo de obra menor. Empezó a gestarlo a finales de la década de 1780, cuando el compositor era aún adolescente y vivía en Bonn, aunque lo reescribió en profundidad y no le dio la forma que hoy conocemos hasta 1798. Pese a que la mayor parte de su música se compuso antes del Concierto para piano n.º 1, el hecho de aparecer a finales de 1801, tras la publicación de éste, hizo que se denominara n.º 2. Se trata de una obra modesta, con pequeños componentes orquestales (sin clarinetes, trompetas ni tambores), y es el más mozartiano de los cinco conciertos para piano de Beethoven. No obstante, resulta innegable la personalidad del compositor en detalles como el salto a la tonalidad alejada de re bemol para el segundo tema de la obertura orquestal, lo que supone un novedoso planteamiento tonal. Como en el Concierto para piano n.º 1, el alemán improvisó una cadencia que finalizaría años después, por lo que el estilo y el compás más amplio del teclado apenas encajan con el resto de la obra. Los dos movimientos siguientes también poseen la misma estructura del primer concierto: un movimiento sereno de largo recorrido, con una escritura cromática para el lucimiento del instrumento solista, que precede a un final alegre, lleno de cómicos juegos rítmicos y armónicos que incluyen, casi en el desenlace, un breve paso por la tonalidad “equivocada” de sol mayor.