
- SELECCIÓN EDITORIAL
- 2007 · 3 pistas · 38 min
Concierto para piano n.º 5 en mi bemol mayor
Op. 73 · “Emperador”
El Concierto para piano n.º 5 de Beethoven, el último de sus conciertos, fue compuesto en los primeros meses de 1809, poco antes de que las tropas napoleónicas invadieran Viena. El sobrenombre de “Emperador”, como se conoce popularmente en los países anglófonos, suscitó la profunda desaprobación del compositor, aunque surgió de la grandiosidad y nobleza de la música más que de cualquier vínculo con Napoleón. La tonalidad empleada, mi bemol mayor, es la misma que la de la majestuosa Sinfonía n.º 3 (1803-04), conocida popularmente como “Eroica” (Heroica). Al igual que en el Concierto para piano n.º 4, la apertura es sorprendentemente original: imponentes acordes conducen a tres cadencias por parte del piano solista, a modo de preludios concebidos para que el solista entre en calor. La estructura del primer movimiento, el más extenso de todos los compuestos para piano por Beethoven, contiene tal cantidad de pasajes ornamentales que una cadencia tradicional resultaría superflua. El segundo movimiento, en la remota tonalidad de si mayor, destaca por su lirismo, con una mayor ornamentación pianística. Al término de la pieza, el piano solista se adelanta al tema del final en un tempo lento antes de que el rondó final se desate. Este bullicioso final está, como muchas otras piezas en esta composición, asentado sobre un sencillo pilar temático consistente en un arpegio de ritmo vibrante con el que Beethoven nos lleva en un ingenioso viaje armónico de ida y vuelta desde la tonalidad inicial.