Scheherazade

Op. 35

Su extraordinaria destreza narrativa es lo que salva a Scheherazade de la muerte a manos de su marido, el misógino sultán Shahriar, acostumbrado a asesinar a sus esposas tras la noche de bodas. Este es el argumento de la célebre antología de cuentos orientales Las mil y una noches, de la cual partió Rimski-Kórsakov en 1887 para crear su suite sinfónica Scheherazade, una vívida obra en cuatro movimientos que destaca tanto por su imaginería como por su orquestación. En el movimiento de apertura, “El mar y el barco de Simbad”, escuchamos primero el motivo interpretado por los instrumentos de metal, asociados al sultán, y después el sinuoso motivo de violín solista, que representa a Scheherazade. Las impetuosas olas de sonido orquestal evocan un océano agitado, con una realista vivacidad, reflejo del paso del compositor por la marina rusa. “La historia del príncipe Kalendar”, por su parte, incluye intrincados solos para clarinete y fagot con deliciosos acompañamientos rítmicos. En “El joven príncipe y la joven princesa”, la seductora escritura melódica sugiere la presencia de un intenso amor, mientras que el movimiento final representa un gran naufragio. La última palabra la tiene el solo de violín de la superviviente Scheherazade, misterioso y profundamente poético.

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