
- SELECCIÓN EDITORIAL
- 1972 · 25 pistas · 23 min
Rapsodia sobre un tema de Paganini
Op. 43
Los primeros años de Rachmaninoff en Estados Unidos no fueron sencillos. Tras la fría acogida del anárquico Concierto para piano n.° 4 de 1926, llegaron los problemáticos recitales de las Variaciones sobre un tema de Corelli de 1931, dos obras que demostraron ser demasiado largas para el público estadounidense. Su resurgimiento llegó de la mano de Rapsodia sobre un tema de Paganini, con una vitalidad similar a la de Gershwin y unas brillantes variaciones llenas de inventiva. El tema central está tomado del último de los 24 Caprichos para violín de Paganini (1817), que ya había inspirado variaciones de Liszt y Brahms, y más adelante capturaría la imaginación de Witold Lutoslawski y Andrew Lloyd Webber. Escrita en un solo movimiento con acompañamiento orquestal, la partitura es en esencia un concierto para piano con florituras retóricas para mayor gloria del solista. Tras una breve introducción, la primera variación precede al tema central en lo que quizás sea un guiño al final de la “heroica” Sinfonía n.º 3 de Beethoven, con una estructura similar. El ánimo cambia en la sexta variación, donde aparece el sombrío Dies Irae, una melodía de canto llano que Rachmaninoff retoma en las variaciones 10.ª, 12.ª y en la final. El tema de Paganini se transforma en la variación 18.ª del “Andante cantabile”, un prodigio de ingenio musical que nos invita a una reflexión ensoñadora antes de que la obra se precipite hacia su deslumbrante final.