
- SELECCIÓN EDITORIAL
- 1987 · 4 pistas · 16 min
Serenata n.º 13 en sol mayor
K. 525, KV 525 · “Pequeña serenata nocturna”
Junto al “ta-ta-ta-chán” de la Sinfonía n.º 5 de Beethoven y el motivo de nueve notas que caracteriza la pieza para piano “Para Elisa” del mismo compositor, la obertura de la Pequeña Serenata Nocturna de Mozart es uno de los pasajes más famosos de toda la música clásica. Una melodía de violín de aire declamatorio asciende hasta fundirse en el abrazo sonoro de las cuerdas antes de que una mordaz línea de bajo de aire la devuelva a su estado original. Compuesta en 1787, Mozart probablemente la escribió pensando en los pequeños conjuntos (en este caso, una orquesta de cuerda) que a menudo contrataban las familias aristocráticas para sus veladas. La obra, dividida en cuatro movimientos, sigue una estructura típicamente mozartiana. Tras un arranque vivaz llegan las exquisitas melodías y el ritmo pausado del “Romanze”. El tercer movimiento se trata de un breve menuetto, una danza muy popular en la época, que son los solos de violín anuncia la llegada del efervescente rondó final, en el que Mozart evoca la llamada del primer movimiento con melodías caleidoscópicas que brotan del tema original como la espuma de una botella de champán recién descorchada.