Ya sea como parte de una orquesta o de un conjunto, las cuerdas poseen un poder expresivo casi irrefutable. Luka Sulic, violonchelista e integrante de 2CELLOS, ha elegido aquí algunos momentos en los que, como lo confiesa a Apple Music Classical, los violines, las violas, los chelos y contrabajos se combinan para “pintar retratos vívidos y evocar emociones profundas”. Tras lo dicho, continúa, “dejemos que estos tesoros clásicos nos transporten a un mundo donde las melodías resuenan con el pulso de la vida, la calidez del amor y la serenidad del abrazo de la naturaleza”.
Cuerdas serenas presenta serenatas de Tchaikovsky y Dvořák que exploran la orquesta de cuerdas en toda su riqueza, en tanto Sibelius nos muestra la delicada belleza de las cuerdas silenciadas y susurrantes. El Quinteto de Schubert, una de las más grandiosas obras de cámara de principios del siglo XIX, demuestra cómo los instrumentos de cuerda, incluso en conjuntos reducidos, pueden proyectar la misma nobleza y majestuosidad que una orquesta sinfónica.
Sulic también elige cuatro piezas propias, incluida la reposada “Dreamer” que evidencia que puede ser un compositor con una amplio abanico emocional así como un violonchelista con gran sensibilidad y equilibrio.