Este álbum reúne dos conciertos de innegable interés. El de Korngold, de 1939, muestra el genio sinfónico de quien, después de haber sido niño prodigio, sería reconocido como uno de los grandes autores de música para el cine. Y el de Adams, de 1993, estaba destinado tanto al ballet como a la sala de conciertos y es una de las obras más celebradas de una de las figuras esenciales del minimalismo. El aclamado violinista Ilya Gringolts une el virtuosismo necesario en ambas obras con un admirable conocimiento del clima lírico de las mismas.