Famoso como intérprete de la música de Debussy, el pianista Philippe Cassard pone su excelente oído al servicio de estas engañosamente simples miniaturas. Como las Piezas líricas de Grieg, las Canciones sin palabras de Mendelssohn requieren el toque de un maestro del piano y Cassard sabe estar a la altura de las circunstancias. Toca con la emotividad de un acompañante sensible (suele serlo de la soprano Natalie Dessay) y hace brillar las melodías con su auténtica destreza. Su control de la línea no refleja esfuerzo alguno y la música simplemente fluye de forma totalmente natural.