La música ha iluminado algunos de los rincones más oscuros del siglo XX. El compositor checo Viktor Ullmann escribió el emocionante y airado Cuarteto de cuerda n.° 3 en 1943, cuando estaba preso en el campo de concentración de Theresienstadt, un año antes de su asesinato en Auschwitz. Y a pesar de todo, la obra termina con una explosión de radiante belleza que apunta, quizás, al perdón. El enérgico Segundo cuarteto de cuerda de Shostakovich oscila entre la resignación y la resistencia, pero la gran revelación de este álbum está en el Cuarteto de cuerda n.° 3 del superviviente de Auschwitz Szymon Laks. Desde el ominoso silbido de tren con el que arranca hasta el devastador movimiento lento y la imagen final de un gozoso regreso a casa, es una crónica musical profundamente conmovedora.