Uno de los grandes pianistas de nuestros días reúne aquí dos de los conciertos para piano tardíos de Mozart, incluido el glorioso N.º 27, que sería el último del genial compositor. Anderszewski entiende estas obras maestras como música de cámara, una visión que consigue hacer realidad en buena parte gracias a la participación de la Chamber Orchestra of Europe, que suena espléndida en ambas. En el N.º 25, su piano canta y baila con elegancia, pero nunca pierde de vista los claroscuros de la obra. En el N.º 27, alterna una fantasía brillante con elementos más oscuros. El resultado es un álbum imprescindible para cualquier aficionado a la música para piano.