Finalista del XVII Concurso Internacional de Piano Fryderyck Chopin, la japonesa Aimi Kobayashi muestra en esta colección su clara sintonía con la música del compositor polaco. Su Segunda sonata para piano, que culmina con la célebre marcha fúnebre, llega a nuestros oídos con un refinado sentido poético que resalta el vívido contraste entre sus momentos de luz y de penumbra. La música más exuberante de Liszt también encuentra en Kobayashi a una intérprete de lúcida imaginación. La pianista aborda la sonata Dante con energía y transmite el ánimo contemplativo de los Tres sonetos de Petrarca, en una versión de creatividad y personalidad desbordantes.