El pianista moscovita Boris Giltburg se ha hecho su hueco entre los grandes clásicos del piano ruso. Su Segundo concierto de Rachmaninov fue todo un logro y su Tercero no es menos impresionante. Posee el temperamento y la técnica necesarios para ascender a semejante cima y sabe cuadrar elegantemente su ambición con los medios a su disposición. El director mexicano Carlos Miguel Prieto acompaña con fuerza y delicadeza al mando de la estupenda orquesta escocesa. Las Variaciones Corelli, el último trabajo para piano solo del compositor, de 1931, es una pieza menos cálida, pero igualmente fascinante, que Giltburg aborda con absoluta seguridad.