La música de Chopin ha sido parte de la vida de Pollini desde su infancia y ha marcado su carrera profesional hasta el punto de haberle otorgado el que quizás sea su mayor éxito hasta la fecha, ganar el Concurso Internacional de Piano Fryderyk Chopin, en 1960. Desde entonces, numerosos conciertos y grabaciones han consolidado este vínculo entre los maestros. En este trabajo, el músico italiano presenta un programa de números de opus consecutivos que culmina con la Sonata para piano nº 3, interpretada a la perfección. El Chopin de Pollini es profundamente reflexivo, majestuoso, incluso ascético por momentos. Da prioridad al rigor intelectual por encima de la lírica más obvia, con lecturas poderosas y un amor por las partituras que se aprecia en cada compás.