Grabado en directo en el Festival de Aix-en-Provence en 2018, este concierto transmite una intensidad especial. Los tres solistas, aunque Shani hoy en día sea más conocido como director de orquesta, se entienden de manera casi telepática y eligen dos obras escritas casi al mismo tiempo. Ambas, además, marcadas por una clara sensación de pérdida. El trío de dos movimientos de Tchaikovsky, compuesto en memoria de su amigo Nikolai Rubinstein, que solo tenía 45 años cuando murió, está impregnado de tristeza y rabia silenciosa. Sentimientos que los músicos representan con poder y pasión, al igual que con la pieza de Dvořák. Trío para piano n.º 3 fue compuesta tras la muerte de su madre y, aunque de tono más suave que el de Tchaikovsky, en esta grabación suena con mucha fuerza.