Fabiola Kim reúne en este álbum tres conciertos europeos para violín, todos escritos en 1939, cuando el mundo se sumergía en las tinieblas de la guerra. El Concerto funebre de Karl Amadeus Hartmann es el que refleja, de manera más evidente, el conflicto que acababa de estallar con música que transmite angustia real. Es la obra maestra del compositor y aquí se beneficia de una interpretación excelente. El Concierto para violín n.º 2 de Bartók es una de las grandes obras del maestro y esta versión captura, con infatigable fuerza, la ambición del compositor en toda su amplitud. El concierto de William Walton, el más melódico de los tres, también tiene momentos de oscuridad aunque la atmósfera general es más lírica que trágica. Al frente de la Sinfónica de Múnich, Edusei demuestra ser un socio ideal de la violinista.