Poco antes del comienzo de la pandemia, Marin Alsop abrió un nuevo capítulo en su carrera al aceptar el puesto de directora titular de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena. Tras su paso por las sinfónicas de Bournemouth, São Paulo y Baltimore, la estadounidense no tardó en darse cuenta de que su nueva orquesta veía las cosas de otra manera. “Sorprendentemente, esta orquesta no se limita al repertorio habitual”, explica a Apple Music. “Es mucho más ecléctica y mucho más ambiciosa. Creo que es el único sitio del mundo en el que podría haber propuesto a Hindemith para mi primer concierto y que me respondieran sugiriéndome que lo emparejara con algo un poco más atrevido. Pensé que había muerto y estaba en el cielo. Ya no estamos en Kansas”.
Las obras de Hindemith de aquel concierto inaugural son las que aparecen en este álbum grabado en el resplandor acústico del Konzerthaus vienés. Paul Hindemith es un compositor que rara vez desata pasiones, pero cuando lo hace, son ilimitadas. Su papel en la música del siglo XX es esencial, no solo como compositor, sino también como violista, maestro y una de las figuras clave en la educación musical de Turquía y Estados Unidos. “La gente lo conoce más por su trabajo pedagógico en sitios como Yale”, dice Alsop, “pero no tanto por su compromiso con la juventud y las comunidades olvidadas”. Esta parte de su personalidad conecta automáticamente con una directora que siempre se ha distinguido por su compromiso social. “Creo que cuanto más sepas de quienes han creado la música, de lo que estaban viviendo en ese momento, más convincente serás”, añade. “Nuestro trabajo es el de mensajeros del compositor”. Aquí, Alsop nos lleva por cada una de las obras del álbum.
Nusch-Nuschi Tänze
“Estaba buscando algo para rellenar el álbum, y un colega, el director Christoph Becher, me sugirió estas tres danzas. Me parecieron perfectas, porque vienen de una ópera corta y la ópera es lo que da estructura al programa. Encajaban bien en el contexto, además de que son unas danzas deliciosas y llenas de personalidad”.
Sancta Susanna, Op. 21
“Esta es una de las primeras óperas breves de Hindemith. No llega a la media hora, pero la historia que cuenta escandalizó a bastante gente en su momento y sigue siendo bastante polémica. Quizás yo la aborde desde una perspectiva más feminista. Cuando la tocamos en Viena, el público respondió muy bien y me gustó verlo. Termina con la monja Susana desgarrando las vestiduras de una estatua de Cristo. En lugar de aceptar el perdón del convento, pide que la entierren en vida como habían hecho antes con otra chica que había blasfemado. Es una historia poderosa”.
Sinfonía ‘Mathis der Maler’
“Esta es una obra que toqué a menudo y que fue mi pieza para las fiestas durante años, desde que mi maestro Leonard Bernstein me la enseñó en Tanglewood. En la portada de mi partitura hay una inscripción de Lenny hablándome de Mathis der Maler. Fue algo maravilloso. Mathis der Maler es interesante porque Hindemith la compuso al mismo tiempo que escribía la ópera del mismo título. Toda obra es autobiográfica de alguna manera. Siempre pienso que aquí Hindemith está reflexionando sobre su justificación personal para dedicarse al arte. Mathis, Matthias Grünewald, era el artista que pintó el Retablo de Isenheim en el siglo XVI, y los tres paneles del retablo forman los tres movimientos de la sinfonía. Hindemith vivió las dos guerras mundiales y se encontró en el ojo del huracán con la respuesta de los nazis a su música. Fue una época traumática y su forma de asumirla se manifiesta en muchas de sus partituras”.