Este álbum reúne una cuidada selección de piezas del romántico César Franck, un compositor a veces infravalorado. En el Preludio, coral y fuga (1884) y el Preludio, aria y final (1886-1887), ambas partituras para piano solo, Franck exploró la forma tripartita a la que siempre regresaba con una extraordinaria expresividad heredada de su práctica como organista profesional. Tanguy de Williencourt se zambulle en la música con un profundo sentido lírico, sobre todo en esa maravillosa “Coral”. En las “Variaciones sinfónicas”, extiende las alas y deslumbra merced a una interpretación memorable, en compañía en este caso de la Orquesta Sinfónica de Flandes, mientras que en “Les Djinns” logra tejer una atmósfera teñida de inquietud.