La soprano Anna Prohaska y la violinista Isabelle Faust son dos fuerzas de la naturaleza. Su exuberante imaginación y una curiosidad inagotable hacen que hasta el repertorio más familiar suene fresco y vivo. En Kafka-Fragmente (1985-1987), han grabado las 40 miniaturas, muchas de menos de un minuto, que el húngaro György Kurtág escribió sobre textos del escritor. Prohaska y Faust abordan la obra con una deslumbrante gama de técnicas y crean un mundo sonoro único para cada pieza. Una de las miniaturas utiliza un texto breve sobre la molesta insistencia de un corredor de apuestas entre obsesivos pizzicatos de violín. Todo termina en 13 segundos, pero es inolvidable.