“Pura suerte”. Así define Michael Waldron el momento en el que encontró Variations on a Hymn by Orlando Gibbons, una obra del compositor inglés Lennox Berkeley que languidecía en el olvido desde su estreno en el Festival de Aldeburgh en 1952. “Encontré la partitura vocal en una tienda de música”, recuerda. “Después de investigar un poco, descubrí que nunca se había llegado a grabar”. Su hallazgo, escrito para coro, órgano y cuerda, es la piedra angular de Colourise, el nuevo álbum del director con la London Choral Sinfonia. “También hay una estrofa central, un solo para tenor, que es maravillosa”, añade sobre la parte que aquí canta Andrew Staples. El resto del álbum puede parecer más familiar, pero también esconde sorpresas. Las 5 Mystical Songs de Vaughan Williams no siguen la versión orquestal de costumbre, sino el arreglo para cuerda y piano del propio compositor. “Da mucha más intimidad e inmediatez al texto”, explica el director. “Y Roderick Williams no tiene rival como barítono en este tipo de repertorio”. El popular The Lark Ascending aparece, en sus palabras, “visto desde un nuevo ángulo”. Habitualmente, la orquesta toca junto al violín solista, pero aquí son las voces de la London Choral Sinfonia las que lo acompañan. “Esa es la verdadera intención del álbum”, concluye Waldron, “tomar algo antiguo y en blanco y negro para iluminarlo con una nueva luz”.