El Quatuor Arod sale aquí triunfante de su ascenso a dos cumbres de la música francesa para cuarteto de cuerda. El pizzicato preciso y las texturas ingrávidas del Fa mayor de Ravel contrastan con el asalto, feroz, pero transparente y disciplinado, de su final “Vif et agité”. El cuarteto ofrece una versión poética de la callada introspección del “Andantino doucement expressif” del Sol menor de Debussy y captura con pulcra exactitud la dinámica cambiante del último movimiento. Entre estos dos clásicos del repertorio, encontramos Al’ Asr, una pieza de 23 minutos para la que Benjamin Attahir se inspiró en versículos del Corán y cuya tersa fuga final corona un recital de incontenible fuerza comunicativa.