Nacido con ceguera, el entonces pianista japonés de 20 años Nobuyuki Tsujii causó sensación en el Concurso Internacional de Piano Van Cliburn de 2009, donde compartió la medalla de oro con el coreano Haochen Zhang. Ahora, con un amplio catálogo de grabaciones a sus espaldas, Tsujii debuta en Deutsche Grammophon con un programa que incluye la obra que desempeñó un papel clave en su triunfo en el Van Cliburn: la imponente y técnicamente desafiante Sonata “Hammerklavier” de Beethoven, compuesta cuando el autor estaba casi completamente sordo.
Tsujii comienza, sin embargo, con el arreglo para piano solo de Liszt del ciclo continuo de seis canciones de Beethoven sobre el tema del anhelo, An die ferne Geliebte (A la amada lejana). Se trata de una de las transcripciones más suaves y líricas de Liszt, que sirve para introducirnos en la poesía interpretativa de Tsujii antes de embarcarse en lo que él describe como el “grandioso viaje” de la sonata. “Quería que el público sintonizara con esta obra más introspectiva y contemplativa”, explica Tsujii a Apple Music Classical, “y dar a conocer mejor esta pieza, que rara vez se interpreta en este arreglo. Es una obra y un arreglo maravillosos”.
Tsujii pasa de inmediato de la ternura de la última canción al arranque explosivo de la sonata Hammerklavier. El efecto es dramático, ya que nos transporta de una relativa serenidad al torbellino emocional de los inmensos saltos y acordes virtuosos del inicio. Tsujii aborda la pieza con seguridad rítmica y técnica, narrando y elaborando cada frase e idea musical con maestría. El segundo movimiento, a pesar de su peculiar estructura rítmica, fluye con una gracia natural, mientras que el extenso “Adagio”, desgarrador e intenso, mantiene un impulso constante hacia adelante. En el final, que incluye una fuga colosal de complejidad vertiginosa y energía arrolladora, Tsujii demuestra un control extraordinario y una precisión que deja sin aliento. Es un movimiento que, según el propio Tsujii, lo deja “completamente asombrado”.
“Esta sonata es técnicamente muy difícil, pero también extremadamente compleja en términos de contenido”, afirma Tsujii. “El pianista necesita resistencia y concentración. Además, debe asegurarse de que el público mantenga su atención. La interpretación tiene que ser muy interesante, estimulante y bien ejecutada, y eso es realmente complicado. Hay que recordar que un compositor sordo escribió esta obra monumental. Incluso para Beethoven debió ser un gran desafío y una enorme lucha consigo mismo”.
Quince años separan la interpretación de esta imponente obra por Tsujii en el Concurso Van Cliburn de esta grabación. Ese tiempo le ha permitido profundizar aún más en la pieza y acercarse mucho más a su esencia. “Antes de grabarla, trabajé en ella de forma muy intensa. Espero que esta vez haya logrado abrir la puerta a la obra para mí mismo. También estudié las interpretaciones de otros pianistas e incluso intercambié ideas con colegas. Todo el proceso me resultó profundamente inspirador.”
Esta edición deluxe se completa con una pieza adicional que enriquece aún más la experiencia musical y ofrece otra faceta del extraordinario talento interpretativo de Tsujii.