Hace ya más de una década que la Orquesta de Cleveland no grababa música de Mozart, un compositor profundamente asociado a su historia. Este reencuentro llega bajo la batuta de Fran Welser-Möst, el director que la ha mantenido desde 2002 entre las grandes formaciones sinfónicas del mundo como sucesor de George Szell, Lorin Maazel y Chistoph von Dóhnanyi. El programa empareja la Sinfonía nº 29, culminación del talento del Mozart juvenil, y el Concierto nº 27 para piano y orquesta, la última de sus obras en el formato. El solista en esta última es el neoyorquino Garrick Ohlsson, uno de los pianistas más inconfundibles del último medio siglo.