

Abel Selaocoe’s "Four Spirits" (Live)
Abel Selaocoe debería añadir “fuerza de la naturaleza” a su lista de méritos creativos. El carismático violonchelista, cantante, compositor e improvisador sudafricano merece sin duda este reconocimiento por la apasionante interpretación de su exigente y espiritualmente electrizante concierto para violonchelo Four Spirits, que cobró vida en el Queen Elizabeth Hall de Londres. Contó con el respaldo incondicional de la Aurora Orchestra, cuyos miembros tocaron y cantaron con toda la pasión del mundo, y con las inspiradas intervenciones del percusionista austriaco Bernhard Schimpelsberger. Su energía vibrante, capturada en directo, contagió a un público que terminó siendo parte del coro en el emocionante cierre, y que vivió la música al más puro estilo Selaocoe: sin inhibiciones, con presencia y con alma. “Four Spirits es un cóctel de todo lo que he aprendido, de mi cultura y de otras influencias”, explica Abel Selaocoe a Apple Music Classical. Esas influencias, que van desde los cánticos de la Iglesia apostólica sudafricana hasta la música barroca, marcaron tanto su álbum debut Where is Home como su continuación Hymns of Bantu. Este concierto para violonchelo recoge todo eso y mucho más. Desde su estreno en 2022, la obra no ha dejado de crecer: ahora cuenta con una orquestación espectacular de Benjamin Woodgates y unas improvisaciones que beben del rico bagaje cultural de Selaocoe. “En Four Spirits celebro algunos pilares de los ideales africanos, como la fuerza de la comunidad, pero también la capacidad de movernos en entornos modernos gracias a la sabiduría ancestral. Este concierto”, añade, “tiene una forma fluida. No hay cortes entre movimientos: todo fluye sin parar, llevándote por distintos mundos. Quería desafiar al público a que se dejara llevar y creyera en él, incluso cuando no supieran hacia dónde iba la improvisación. No puedes imaginar cuál será el siguiente sonido, solo vivir el momento y dejar que la música te posea”. La imprevisibilidad es parte del ADN de Four Spirits. El primer movimiento, “MaSebego”, nos traslada al mundo eterno de la sanación tradicional y la sabiduría de quienes la practican. “En Sebokeng [la ciudad sudafricana donde nació], teníamos una curandera llamada MaSebego”, recuerda Selaocoe. “Enseñaba a aplicar los ideales africanos en el mundo moderno. Tenía sentido que algunas de esas enseñanzas, como la forma de gestionar los conflictos, no quedaran en el pasado, sino que siguieran vivas como parte de una tradición viva”. El segundo movimiento, “Bana”, es una celebración de la curiosidad infantil y el descubrimiento del mundo. “Al principio es un poco caótico, lleno de improvisación. Creo que es una forma de mostrar cómo buscamos nuestra voz jugando y probando”. Four Spirits pone a prueba al solista, tanto por la duración de su interpretación como por las técnicas vocales. Estas incluyen el canto de garganta, que crea la impresión de que la voz genera sus propias armonías, y sonidos extremadamente agudos y graves. “La voz conecta directamente con la imaginación,” comenta Selaocoe. “Si imaginas un sonido, nace en tu garganta. Pero con el violonchelo tienes que saber dónde poner los dedos, y eso puede ser complicado en el momento. Cuanto más lo hacía en Four Spirits, más me gustaba”. La fe, junto con la esperanza y la confianza, toman forma en “Tshepo”. Este movimiento arranca con un diálogo entre chelo y percusión, seguido de un dueto vocal chispeante entre Selaocoe y Schimpelsberger. “Quise basar ‘Tshepo’ en un ritmo repetitivo que canalizara el poder de la oración. Eso viene de la Iglesia apostólica sudafricana”. Su ritmo de siete tiempos, que se extiende a toda la orquesta, refleja el espíritu extático de este culto. “La orquesta toca una parte muy oscura”, afirma Selaocoe. “Crece y crece hasta derrumbarse sobre sí misma”. Tras unos inquietantes fragmentos de canto, “Tshepo” da paso a “Simunye” (Somos uno), un himno optimista y reconfortante. El cierre comienza con “Uthando” (Amor), que se funde sin pausa con “Malibongwe”, una antigua canción sudafricana de alabanza. “Habla de estar conectados con tu comunidad y de que cantar es confirmar que perteneces a un pueblo. Es ese sentimiento de pertenencia que todos merecemos, como un derecho humano. Y al final cantamos todos juntos, músicos y público. Es un momento muy especial. Decidí integrar ‘Malibongwe’ en el concierto porque significa dar las gracias. Y se puede aplicar a muchas cosas: dar gracias al mundo, a quienes nos rodean…”. Abel Selaocoe agradece a la comunidad que formó con Aurora Orchestra, su director Nicholas Collon y Bernhard Schimpelsberger. “Para mí, lo más importante de los músicos clásicos con los que trabajo es su curiosidad y su actitud abierta hacia otras culturas”, asegura. “Su mente abierta en esta actuación me llenó de felicidad. No es algo muy frecuente. Ojalá hubiera más así”.
15 de agosto de 2025 6 pistas, 41 minutos ℗ A Warner Classics release, 2025 Parlophone Records Limited
DISCOGRÁFICA
Warner ClassicsProducción
- Raphael MouterdeProducción