Las Suites francesas de Bach no tienen nada particularmente francés. Así que, en lugar de teorizar sobre su carácter galo, conviene simplemente relajarse y deleitarse con el rango expresivo y contrapuntístico de estas maravillosas danzas para teclado.
Francesco Tristano aprovecha el sonido nítido e inmediato de un piano de cola Yamaha para dilucidar los momentos musicales más intrincados, como en la famosa y alegre giga de la Suite n.º 5 (pista 34). A la vez, la ausencia de sentimentalismo es del todo notable en las sublimes y meditativas zarabandas de Bach, especialmente en la de la Suite n.º 3. Tristano dota estas delicadas danzas de una serena majestuosidad, casi como si estuvieran esculpidas en mármol. Asimismo, el pianista insufla una gratificante energía motriz a otras piezas, específicamente a ciertas correntes.
El sonido de la grabación es excelente en todo momento, pues complementa el estilo interpretativo de Tristano con una claridad que no cae en la estridencia.