

Ante nuestros ojos se abre un paisaje llano. Al adentrarnos en este desierto, edificios olvidados hace tiempo emergen entre las ruinas. Los sonidos, aislados al principio, van formando pequeños motivos: trazos sonoros que avanzan hacia lo inexplorado. Los instrumentos suenan familiares, pero nacen íntegramente de la imaginación de Thomas Bangalter. Seguimos recorriendo este mundo futurista bajo un calor abrasador. Las formas se fragmentan y se recomponen: nada es lo que parece. Este es el espejismo (mirage en inglés) del ballet homónimo para 16 bailarines: una escenografía electrónica concebida junto al coreógrafo Damien Jalet y el artista Kohei Nawa. “El universo sonoro tiene un componente ritual, una suerte de ceremonia de un tiempo desconocido y de una civilización pasada”, explica Thomas Bangalter a Apple Music Classical. La música de Mirage oscila entre un electrominimalismo atmosférico y ritmos pulsantes, salpicados a veces de tintineos y campanillas centelleantes. Todo está creado a partir de ondas electrónicas, no de samples, lo que difumina la frontera entre instrumentos reales e inventados. “Es música electrónica, pero no es música programada”, afirma Bangalter, quien, al igual que el compositor Iannis Xenakis, fusiona la computación con la escritura musical tradicional. “Utilizo herramientas electrónicas que permiten el gesto y la espontaneidad, de modo que los puntos de sonido son casi como un cuadro de Jackson Pollock”. Es el medio perfecto para evocar el inquietante fenómeno de los espejismos conocidos como Fata Morgana, provocados por ciertas condiciones atmosféricas, y una búsqueda errante de sentido. La música es engañosa: parece estática, pero evoluciona en silencio. “Es como mirar el sol o la luna”, comenta Bangalter. “Si observas un amanecer, parece que no pasa nada; vuelves a mirar y todo ha cambiado”. Los fragmentos repetidos conforman una especie de minimalismo electrónico en el que la textura importa más que la tonalidad. Gracias a las posibilidades de afinación microtonal que ofrece el software, Bangalter puede trabajar con “un tono, un semitono, o una décima de tono, una treintava de tono, una cincuentava de tono”, y así sucesivamente. En lugar de la melodía, busca inspiración en la naturaleza, en “el crepitar de un fuego o el fluir de un río”. Es un cambio de registro para el músico que formó Daft Punk junto a Guy-Manuel de Homem-Christo y creó éxitos de synthpop como “Around the World” (1997), “Harder, Better, Faster, Stronger” (2001) y “One More Time” (2001). Pero Bangalter no es nuevo en el mundo del ballet: ya compuso Mythologies (2022) para el coreógrafo Angelin Preljocaj y la Orchestre National Bordeaux Aquitaine. Eso sí, el proceso fue muy distinto. “Trabajé en Mythologies durante más de un año antes de que Angelin empezara con la danza”, recuerda. “Mirage se acercó mucho más al proceso de una banda sonora: trabajamos la parte de movimiento en Kioto y después yo creaba la música”. La coreografía refleja el tratamiento escultórico del timbre, y viceversa. La parte II destila una tensión claustrofóbica a medida que la música se vuelve cada vez más rítmica, evocando un colapso climático apocalíptico y la desintegración de la sociedad. Las resplandecientes partes IV y V sugieren el tema central de los objetos imaginados, mientras que las partes VII y VIII reflexionan sobre este nuevo mundo. A diferencia del ballet convencional, donde la música está al servicio del movimiento y suele centrarse en formas de danza específicas, Mirage avanza a su propio ritmo. “Se parece más a una escultura viviente”, apunta Bangalter. Dada la forma en que se concibió Mirage, quizá no sorprenda que la música no esté pensada para interpretarse en directo. Bangalter grabó y produjo la obra, y es esta versión grabada la que representa su forma más pura. “Mirage es un collage de capas superpuestas con fragmentos espontáneos. No está pensado para ser deconstruido. Es un poco como la musique concrète”, señala, en referencia a la música experimental de los años cuarenta basada en sonidos encontrados. Es algo muy propio de Bangalter, un artista que ama tanto la vanguardia de mediados del siglo XX como el house de los noventa. “Lo más hermoso de la música es la diversidad y la oposición”, afirma. “El lirismo y el radicalismo pueden coexistir en paz”. Vive la révolution.
5 de junio de 2026 8 pistas, 50 minutos ℗ Alberts & Gothmaan, 2026 Under exclusive licence to Parlophone Records Ltd.
DISCOGRÁFICA
Warner ClassicsEn este álbum
Producción
- Thomas BangalterProducción
- Florian LagattaIngeniería de mezcla, Ingeniería de masterización
- Thomas BangalterIngeniería