

BABE: ELABORATIO – A Tribute To My Mother
Como niño prodigio del piano con formación clásica, Harry Connick, Jr. creció en Nueva Orleans con el sueño de actuar algún día en el Carnegie Hall, como deseaba su madre. Tenía tan solo 10 años cuando a ella le diagnosticaron cáncer. “Llamé al Carnegie desde Nueva Orleans y les pregunté si me dejarían tocar allí”, cuenta. “Me dijeron: ‘Bueno, esto es la taquilla. Mmm… Las cosas no funcionan así’. Le dije a mi madre: ‘Mamá, lo he intentado’”. Murió tres años después, y fue entonces cuando Connick se prometió que, a menos que fuera por una ocasión muy especial, nunca pisaría la sala de conciertos más prestigiosa de Nueva York. Y esa ocasión llegó en mayo de 2026 con el estreno mundial de Babe: Elaboratio, un homenaje orquestal de Connick a su madre, Anita-Francis Livingston Connick (conocida cariñosamente como “Babe”), el día en el que habría cumplido 100 años. Esta obra, que supone un giro respecto al jazz, género por el que Connick es más conocido, está escrita en tres movimientos para gran orquesta, big band y piano solista. Cada uno de estos movimientos se corresponde con un periodo de la vida de su madre: su infancia en Nueva York, su estancia en Estambul y en Nouaceur, Marruecos, donde conoció a su marido, y sus últimos años en Nueva Orleans, donde se convirtió en una jueza pionera y madre. “Decidí llamarla Elaboratio porque a ella le habría parecido absurdo. Me habría dicho: ‘¿Por qué no la llamas simplemente Música para mi madre o algo así?’”. Con ciertos ecos de George Gershwin y un tema que deletrea las letras B-A-B-E, el movimiento inicial, “New York”, evoca inmediatamente el Nueva York de la era del jazz, pero, según Connick, no está inspirado tanto en Rhapsody in Blue como en los recuerdos de infancia de su madre. “Como aquella vez que un agente de policía paró a mi abuelo porque, según él, no estaba permitido conducir ganado por Times Square, pero los que iban en la parte de atrás eran mi madre, que entonces tenía tres años, con su pelo rubio, junto a sus hermanos. El policía pensó que eran ovejas”. ¿Y cómo transforma Connick esas instantáneas en música? “Pienso: si estuviera viendo esto en una película, ¿cómo sería la banda sonora?”, explica. “No intentaba que sonara a Nueva York. Simplemente salió así”. A Connick le surgieron las ideas rápidamente: solo tardó seis semanas en escribir y orquestar toda la obra. Así como la estructura general proviene del gusto de su madre por los conciertos en tres movimientos, su pasión por Beethoven inspiró el segundo, cuyo lenguaje musical es marcadamente romántico. Comienza con un solo de clarinete sobre un fondo de percusión, que evoca la imagen de su madre llegando sola a Estambul tras dejar Nueva York. “Cuando entran las cuerdas y después los metales, es como si te preguntaras: ‘Madre mía, ¿qué está pasando? ¿Dónde estoy?’”. La escritura para piano también es de una gran riqueza cromática. “No dejo que las tonalidades me limiten”, explica. “Además, el motivo B-A-B-E aparece por todas partes: las notas están escondidas en la música”. El último movimiento, “New Orleans”, narra la llegada de Babe a Nueva Orleans, donde, junto con Harry Connick, Sr., abrió una tienda de discos con cuyos ingresos consiguió pagarse los estudios de Derecho. La figuración inicial del piano, con sus notas rápidas y ligeras, representa las hélices del avión, antes de sumergirnos en el vibrante caos de la vida en Luisiana. Un momento de íntima reflexión llega con unos acordes de piano solista que evocan el nacimiento de su hermana. “Nació un 7 de julio, así que hay siete acordes, y después aparece un patrón rítmico que representa el momento en que nací yo. A partir de ahí, todo empieza a descontrolarse”. “A veces desearía poder volver atrás y reescribir este movimiento”, añade. “Es un poco frenético y caótico, pero, en cierto modo, así era mi vida en aquel momento, porque mi madre se estaba muriendo y yo no podía hacer nada. Estaba totalmente perdido”. Connick reconoce que, después de tantos años de espera, su debut en el Carnegie Hall ha sido una de las experiencias más intensas de su vida. ¿Le preocupa hacer públicas reflexiones tan íntimas? “Quizá me habría importado antes, cuando apenas hablaba de mi madre porque me dolía demasiado. Pero, con el paso de las décadas, me he ido sintiendo cada vez más cómodo hablando de ella. No me importan demasiado las críticas”. Y, tras una pausa, añade: “Me preguntaba constantemente si esto era lo mejor que podía hacer, si estaba dándolo todo, y la verdad es que creo que sí. Quería que fuera un homenaje muy personal a mi madre que solo yo pudiera haber escrito desde mi perspectiva”.
25 de septiembre de 2026 3 pistas, 48 minutos ℗ 2026 Mindfish Music, LLC

Harry Connick, Jr.
Composición

Harry Connick, Jr.
Piano
Nathaniel Williford
Trompeta
Dion Tucker
Trombón
Producción
- Harry Connick, Jr.Producción
- Ann Marie WilkinsProducción ejecutiva
- Lachlan CarrickIngeniería de edición
- Vlado MellerIngeniería de masterización
- Tracey FreemanIngeniería de mezcla
- Geoff BurkeCopista