A medio camino entre el modernismo y un neoclasicismo de trazos rotundos y expresivos, la polaca Grażyna Bacewicz es una de las compositoras más fascinantes de todo el siglo XX. Su pasión por el violín, su medio de vida hasta que un accidente de coche la retiró de los escenarios en 1954, es evidente en los arrebatadores conciertos y partitas que escribió para el instrumento. Más allá, en su obra hay espacio para la música de cámara, canciones y partituras para piano solo, ballets y cuatro sinfonías de arquitectura expansiva y fuerza incontenible.