Sonata para piano en si menor
Liszt concluyó su Sonata en si menor para piano en 1853. Para entonces había puesto ya fin a su espectacular carrera de itinerante virtuoso del piano y se había asentado en la ciudad alemana de Weimar como director de orquesta. Esta obra fue la primera sonata para piano configurada como una única estructura global en la que se funden los tres o cuatro movimientos tradicionales del género. Schubert ya había adoptado un enfoque similar en su Fantasía del caminante (1822), en la que desarrolla y varía el tema principal a lo largo de cuatro movimientos continuos. Liszt conocía y admiraba esta obra, a la que respondió con su aún más radical sonata. Diseñada como un único movimiento de 30 minutos, posee una amplia estructura dividida en tres partes, en la que las dos secciones exteriores más rápidas envuelven un lento episodio central de gran belleza lírica. Un pequeño número de temas principales, enunciado al principio, varía constantemente a lo largo de la obra y mantiene cohesionado el enorme movimiento unitario tanto en sus versiones rápidas como en las más lentas. La primera interpretación pública de la Sonata en si menor tuvo lugar en Berlín en 1857 y estuvo dirigida por Hans von Bülow. La respuesta general, perpleja y hostil, hizo que permaneciese olvidada durante décadas, aunque hoy en día se considera una obra maestra del virtuosismo y uno de los mayores logros de Liszt.
